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FORTUNATO DE SELGAS Y LA BASÍLICA DE SANTIANES DE PRAVIA
¿FILANTROPÍA O EXPOLIO?



La contribución al mundo del arte y la cultura universales por parte de Fortunato Selgas ( 1839-1921 ) es de sobra conocida y no es nuestra intención cuestionarla en este modesto artículo. Igualmente es consabida su importante labor filantrópica, realizándose a su costa la restauración de la iglesia de San Julián de los Prados y la construcción de las Escuelas Selgas entre otras obras benéficas, lo que le valió el respeto de todos.

Entre sus numerosos estudios y publicaciones sobre arquitectura y arte medieval nos vamos a remitir a su artículo " La primitiva basílica de Santianes de Pravia ( Oviedo ) y su panteón regio " publicado en el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, 10, Madrid 1902, en el que realiza una pormenorizada descripción de la iglesia, " muy superior a las construidas anteriormente ", erigida por iniciativa del rey Silo ( 774-783 ), y de los restos pétreos hallados en ella. Entre éstos sobresalen el altar y las placas del cancel que fueron trasladados, en 1902, por F. de Selgas al panteón de su familia, situado en la cripta de la iglesia de El Pito ( Cudillero ), privándonos, de este modo, de su contemplación por tratarse de un recinto funerario privado.

Es el traslado de estos elementos fuera de su contexto original y su exclusión del programa de visitas restringidas a La Quinta de la Fundación Selgas-Fagalde lo que pretendemos cuestionar con este artículo. No deja de sorprendernos que, en publicaciones más recientes, las razones de este traslado no hayan sido esclarecidas. Así, los responsables de los trabajos de la restauración de la iglesia de Santianes, F.J. Fernández Conde y M.C. Santos del Valle en su artículo " La corte asturiana de Pravia. Influencias visigodas en los testimonios arqueológicos ", publicado en BIDEA, 122, 1987, se limitan meramente a señalar que "F. de Selgas trasladó estos elementos a la iglesia del Pito".

El altar fue erigido setenta años antes que el de Santa María del Naranco y, aún cuando su importancia artística es escasa, pues carece de decoración alguna, tiene gran valor histórico ya que " ante él se postraron ilustres monarcas ". En su superficie se ve un profundo hueco cuadrado en donde existía una caja de madera que contenía una arqueta peqeña de plata en la cual yacían, según F. de Selgas, las reliquias de Santa Eulalia.

Contrasta la pobreza decorativa de altar con las placas del cancel situadas delante y a poca distancia de él, a modo de antepecho, como se ve en el ingreso del ábside de la iglesia de Santa Cristina de Lena. Los ricos motivos decorativos de estas dos piezas revelan una clara raigambre hispanovisigoda. F. de Selgas, deslumbrado por los " ornatos tan bellos y de una ejecución tan delicada ", sostiene en su artículo que " no se encuentra nada mejor en los monumentos de este género que se conservan de las épocas visigoda y de la monarquía asturiana ".

Otra de las piezas que se conserva es un fragmento, aparecido entre los escombros cuando se iniciaron las obras de restauración de la iglesia en 1975, de la piedra laberíntica de Silo, en la que podía leerse en todas las direcciones la frase " SILO PRINCEPS FECIT ", y que se guarda en la rectoral de la iglesia junto con otros restos arqueológicos. Uno de los trozos de esta lápida, hecha pedazos en 1637 por el noble local Fernando Salas, ya que la inscripción demostraba la fundación regia de la basílica, fue llevado a Madrid por el historiador Modesto Lafuente a mediados del s. XIX, precisamente el trozo donde estaba la S inicial de la leyenda, constituyendo esta acción un episodio más de los expolios a los que se ha visto sometida esta iglesia.

Tras la restauración de la iglesia, conforme a su traza primitiva, se realizaron sencillas réplicas de estas tres piezas, las cuáles acentúan aún más el vacío dejado por los elementos originales, emplazando las placas alusivas al cancel en el lado del Evangelio, donde pasan desapercibidas al curioso.

Con las excavaciones practicadas se halló también una piscina bautismal, inusual en las iglesias asturianas, y que denota una clara influencia hispanovisigoda.

Los vecinos de Santianes eran conscientes del valor histórico y artístico que atesoraba su basílica concebida como iglesia palatina y panteón regio y convertida, tras la muerte de Silo, en residencia monástica para la reina viuda Adosinda. Así, en l637, se opusieron al intento de Fernando de Salas que aspiraba a conseguir el privilegio de enterrarse con sus armas en la basílica de Santianes y de reservarse un banco para asistir al culto. En este año, con motivo de la construcción de una capilla mayor más amplia que la primitiva, el altar y los canceles fueron desplazados a una de las naves y se alzó en la nueva capilla un " armatoste " de madera en forma de retablo.

En 1894, " debido a la piedad de un devoto ", - no sabemos si de F. de Selgas -, al sustituir este retablo por otro más suntuoso, aparecieron, tras cerca de tres siglos, ocultos, el ara y los canceles. No nos cabe duda de que Selgas andaba tras la pista de estas piezas pues sabía de las características del altar y de su traslado a una de las naves por la descripción que el cronista Carvallo ( s. XVII ) realiza en su Historia de Asturias.

Como ya hemos señalado, F. de Selgas las llevó a comienzos del s. XX a la cripta de la iglesia de El Pito. Por entonces el pueblo ya había perdido la memoria histórica, pues no tenemos conocimiento de que se opusiera a este traslado. Evidentemente, Fortunato, persona de gran cultura y sensibilidad y gran aficionado al coleccionismo y a las artes deseaba tener ante sí los hermosos canceles y el altar sobre el que se habían postrado reyes ilustres y que había contenido las reliquias de la " Virgen emeritense Eulalia ".

Nos parece poco verosímil la versión, dada por los monitores encargados de mostrar La Quinta a los visitantes, de que el ara y los canceles fueran comprados por Fortunato a un tabernero de Pravia, que los usaba de mostrador, por veinticinco pesetas conforme consta, según ellos, en un documento que obra en poder de la Fundación y cuya consulta no nos fue permitida. En cualquier caso, ambas piezas tienen un incalculable valor histórico y artístico y este hecho, que pone de manifiesto la ingenuidad del tabernero y el refinado gusto de Fortunato, de ninguna manera justifica su traslado a El Pito.

Una vez restaurada la iglesia de Santianes, " eslabón o punto de convergencia entre la arquitectura y la cultura hispanovisigoda y la característica de la época del prerrománico asturiano ", en opinión de Fernández Conde, pensamos que estas joyas artísticas han de ser devueltas a su contexto original, en el " hermoso valle de Pravia ", donde estaba situada la antigua Flavionavia, privilegiada por el "ius latii", en la que el rey Silo estableció la capital del reino quizás no tan movido por la hermosura del valle como por la presencia de numerosas villas romanas, situadas en el término de la vía que procedente de Astorga atravesaba el Puerto de la Mesa.

Puede aducirse que la iglesia de Santianes no reúne las condiciones de seguridad necesarias para restablecer estas piezas en su emplazamiento original. En este caso, sería el Museo Arqueológico de Oviedo el marco más apropiado donde depositarlas, ya que son patrimonio de todos los asturianos, para poder ser admiradas. Tan sólo los canceles fueron accesibles al público en general, en 1993, con motivo de la exposición Orígenes.

Fdo. Manuel Hernández Barrios

Geógrafo y miembro del Partíu Asturianista (PAS)

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Teléfonu: 985 542 400
Fax: 985 341 732

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