Vendepatries y cantamañanes
La FSA, el PSOE en Asturies, ha dado su apoyo durante estos últimos cuatro años a cuantas propuestas de otras comunidades han menoscabado nuestra condición política, tendido a reducir nuestros recursos o establecido diferencias para dotar, por la vía estatutaria, a unos ciudadanos de más recursos que a otros. No sólo lo han sostenido con su voluntad dentro de su organización y con sus votos silentes en las Cortes, sino que han corrido con entusiasmo a formar charanga para jalear o celebrar (conferencias de Areces ante Maragall, declaración de Santillana, salidas macianescas al balcón de la Generalitat...) la creciente desigualdad de los asturianos provocada por ellos.
Pero, además, el conjunto del socialismo español y las derechas del Partido Popular han aumentado las desigualdades potenciales e instalado el caos generalizado mediante las propuestas de financiación de los nuevos estatutos. En unos casos (Cataluña) porque, sobre los privilegios, se condiciona directamente el sistema de financiación de las demás comunidades. En otros (Andalucía, Castilla-La Mancha, Baleares...), porque al establecer la financiación propia se condiciona la de los restantes.
Ocurre, por otro lado, que el conjunto de esas propuestas no sólo tendía a sumar ciento cincuenta sobre cien, sino que resultaba tan heterogéneo por sus parámetros -establecidos de forma absoluta para cada uno- que se convertía en un mangaráu semejante al de sumar fabes, con madreñes, fesories y fumu de cuchu y borrones. La entropía venía a ser tal que hasta el Trasgu, la Guaxa y el Busgosu -en un ataque insospechado de lucidez- se han dado cuenta de ello, y, conscientes de que hasta las casas de lenocinio necesitan un cierto orden, han dicho que no aceptarán más financiación a la carta en los futuros estatutos.
Cómo no, nuestro glorioso Gobierno ha corrido a decir que, pese a esa voluntad de sus patronos madrileños, ellos confiaban en introducir en nuestra futura reforma estatutaria una financiación a la carta.
¡Ja! Esas palabras valen tanto como aquellas otras con que los mismos (Gobierno, Areces y Partido Socialista) nos aseguraron que «no tolerarían» que ningún estatuto incluyese elementos de desigualdad para el resto de los territorios. Esto es, y como siempre: pómpares de xabón para engañar a sus fieles y a los asturianos y portugueses, digo, lusos.
Por su lado, estos rapazos del PP han pasado de ponerse el casco pelayista y manifestar que Asturies no merecía un estatuto inferior al catalán a oponerse a la reforma. Argumentan que la cuestión no urge, y es cierto; pero no por lo que ellos dicen, sino porque ninguna reforma aceptable cabe esperar de fuerzas como PP y PSOE, que nunca creyeron en la autonomía, y, en ese sentido, mejor será hacerlo a partir de la próxima legislatura, con Unión Asturianista como fuerza condicionante.
Mas lo que deben explicar estos fenómenos de la derecha es el porqué la reforma sí es posible en otras comunidades donde ellos gobiernan o están en la oposición: Baleares, Andalucía, Valencia, Castilla-La Mancha, Galicia... ¡Y, sobre todo, por qué desde aquí aplauden las propuestas de financiación insolidarias y contrarias a los intereses asturianos que contienen esos estatutos!
Un dato reciente ha venido a matizar aún más el retrato moral y político de estos «servidores de la patria asturiana». Desde 1994 el Estatuto asturiano contiene (entre otras aún no transferidas) la competencia relativa a las cuencas de los ríos que transcurran íntegramente por nuestra tierra. Durante todo este tiempo, el PSOE no sólo no la ha hecho efectiva, sino que se ha negado a ella. Ahora, víspera de las elecciones, anuncian un acuerdo verbal con el Gobierno central para, en un futuro próximo (¿cuando llegue el AVE a Xixón?, ¿cuando se concluya la Autovía del Cantábrico?, ¿para la fecha del inicio del AVE del Norte?), transferirla.
Pues bien, a esa propuesta acude el PP clamando contra la misma, pero no porque sea burla, sino porque, en sus palabras, ello atenta contra la solidaridad y la eficacia, al tiempo que descuartiza aún más el Estado.
¡Pero, home, fenómenos, si la reforma de 1994 la suscribisteis vosotros al alimón con el PSOE! ¡Si es tan vuestra la competencia como el incumplimiento!
Ya ven ustedes por qué el titular de este artículo no consta de una sola palabra.

Fdo. Xuan Xosé Sánchez Vicente
Presidente del PAS
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